Jesús-María, más de 50 años en Bilbao. Suma, vive y sigue

1-4Alguien dijo que todo lo que existe y es creado, ha sido soñado antes. Claudina Thévenet soñó un tiempo en el que las niñas que entraban en su escuela salieran de ella como mujeres capaces de mirar a la vida cara a cara. A fe que lo consiguió. Y unas mujeres, siguiendo su ejemplo, se propusieron en 1958 hacer realidad en Bilbao la propuesta educativa de Jesús-María.
En julio de 1958, seis religiosas se instalaron en una casa ya desaparecida de la Alameda San Mamés. La habilitaron como Colegio y empezaron a trabajar, con 28 alumnas de entre 3 y 10 años. Pronto hubo más niñas de las que cabían. Había que trasladarse. Era junio de 1962, y el lugar elegido fue la finca “Aldabe”, en la Avenida de las Universidades. Tampoco allí podían acoger a todas las alumnas, así que decidieron construir el colegio actual. Durante algunos años el centro estuvo dividido entre el “colegio del monte” y “Universidades”. Pero finalmente el sueño se cumplió y nadie puede imaginar hoy el mapa educativo de Bilbao sin su Colegio de Artxanda.
Desde ese día hasta el hoy de Jesús-María en Bilbao hay kilos de vida y de vocación: vocación cristiana, vocación de educadores y educadoras, y vocación de buena gente. Sumando toda esta vida solo queda seguir. La verdad es que desde que Claudina y su pedagogía comenzaron dando pasos sencillos, desde que salió de sí misma para acoger a otros más pequeños y acompañarles en el camino, la única dirección era hacia delante. En 2008 el Colegio cumplió cincuenta años de seguimiento y fidelidad a un estilo, el de Claudina, adaptándolo, por mucho que cuesten y den miedo los cambios, a las novedades y necesidades de cada tiempo. Al menos, eso seguimos intentando. Pero por encima de los cambios sociales, lingüísticos, religiosos… por encima de todo, siempre estará cada persona y su llamada a seguir sumando vida. Gracias a Dios.